R-evolución

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Me considero una persona con suerte por haberme tocado vivir en un momento muy especial en la historia de la humanidad. Durante los últimos años he visto una gran revolución en la forma de trabajar, en el ocio o en cómo nos relacionarnos con la gente; he visto cómo los cambios tecnológicos han influido de tal forma en nuestras vidas que resulta difícil pensar en cómo hacíamos las cosas antes de que existieran. Del mareo inicial ante tanta novedad, he pasado a no imaginarme mi vida sin internet, sin móvil o sin pantallas planas de televisión.

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La educación y la formación no han sido ajenas a esta evolución, ambas son impensables sin la aplicación de nuevas herramientas, y por tanto, de nuevas  metodologías. Quizás uno de los cambios fundamentales, el más grande, es su universalidad: la posibilidad de una mejor difusión y adquisición del conocimiento.

En mi trabajo, una de estas evoluciones que transformaron mi profesión fue la aparición de la formación e-learning, una modalidad relativamente nueva pero que ya ha recorrido un largo camino: su evolución ha sido casi tan rápida como la de la tecnología que la sustenta. En poco tiempo pasamos de la “Web 0,0” (sin alcohol, sin cafeína, sin chispa),  a la evolución de los campus virtuales, la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje, los multimedia, la utilización de los recursos en la red, la potenciación de la comunicación y la relación entre alumnado y profesorado.

Por desgracia, esta misma rapidez de cambio afecta al mismo conocimiento, que provoca que lo que hoy sea válido, mañana ya no sea así. Esta dinámica afecta directamente a los contenidos e-learnig, muchas veces “enlatados” y difíciles de actualizar.

Actualmente, creo que una de las herramientas más prácticas e interesantes es la utilización de la herramienta de la videoconferencia aplicada a formación, que permite realizar la actividad docente de forma presencial por vía telemática. Ojo que este término, videoconferencia, puede llevar a cierta confusión con el vídeo grabado, o con el  tradicional sistema de videoconferencia de reuniones que todos conocemos.

Yo me estoy refiriendo al aula virtual, a la video-clase en vivo, con una herramienta adaptada a las necesidades de la formación. ¿Las diferencias con otros sistemas de videoconferencia?, básicamente son estas:

  • Capacidad para que todos los participantes puedan asistir a la sesión, sin limitaciones de conexión
  • Calidad de vídeo y audio, imprescindible para mantener la atención del estudiante y facilitar el aprendizaje
  • Posibilidad de compartir elementos multimedia, un documento, una aplicación o una pizarra
  • Posibilidad del alumnado de interaccionar y participar realizando preguntas, respondiéndolas, generando debate.
  • Ha de permitir la realización de sesiones prácticas y grupales
  • Cada sesión se ha de poder grabar, de forma que aquellas personas que no han podido asistir, o quien necesite aclarar conceptos, puedan disponer después del vídeo.
  • Por último, ha de contar con registros para la evaluación que faciliten al docente el seguimiento de cada participante.

Pedagógicamente, todas estas posibilidades permiten un nuevo salto en la formación on-line, ya que estimulan la comunicación directa, la inmediatez, la retroalimentación. Los contenidos pueden ser totalmente actuales e incluso impartidos por expertos de cualquier parte del mundo. Permiten el aprendizaje y la colaboración del grupo, la rápida adaptación al nivel del alumnado, a adaptar el temario en función de nuevos objetivos, a poner ejemplos cuando no se entiende,…como en una clase presencial en aula.

Pero no nos equivoquemos, cualquier herramienta, por sí sola, no garantiza el aprendizaje, sólo lo facilita. Para que sea efectiva y de calidad, la formación a través de este sistema ha de ir acompañada siempre de:

  • Grabación en salas especialmente preparadas y con una puesta en escena calculada
  • Un método pedagógico que se adapte a este sistema de formación
  • La formación de los docentes en la herramienta y el método didáctico
  • La formación ha de ir acompañada de otros materiales y recursos e-learnig
  • Unas buenas prácticas en docencia virtual

De todos estos aspectos iré hablando en posteriores entradas del blog. En ésta, lo que me gustaría es finalizar con una reflexión: de la misma forma que la tecnología ha cambiado la sociedad y nuestras vidas, la formación ha de aprender también a cambiar, transformarse y evolucionar.  La transmisión del conocimiento, ha de abrirse a nuevas experiencias, y a una nueva forma de intercambiar conocimiento.

¿O no?

Bajo peso

Mónica Giménez.

Socia directora Visiona formación

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